
En los últimos años Oslo está disfrutando una renovación cultural de vanguardia liderada por el premiado edificio de la Ópera y que afecta a toda la ciudad. En este contexto surge el restaurante CRU (Industrigaten, 51), que, abierto hace solo unos meses, se está posicionando como un imprescindible en Oslo.
Dirigido por la joven cocinera Kari Innerna, destaca por su tratamiento de los excelentes pescados noruegos y por su influencia francesa. Inolvidables su rape con ravioli de naranja y nueces de macadamia o su trucha con aguacate y crema de apio.
Y para degustar tradición noruega nada como el Engebret Café, fundado en 1857: platos sabrosos basados en productos noruegos de primera clase. Las estrellas Michelin tienen presencia en la capital noruega gracias al Restaurante Bagatelle (Bygdøy alle, 3), que luce dos gracias a su comida noruego-francesa elaborada con productos del mar de Noruega y con técnicas de la nueva cocina francesa, que lo han situado entre los establecimientos pertenecientes a Grand tables du monde and Grand chefs relais & chateaux.
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