
Una de las especies características del país escandinavo es el Lemming o conejo de Noruega. Es pequeño, no es mucho mayor que un ratón de campo, sin embargo es más gordo y más ‘redondo’. Su cola es tan corta que apenas se distingue bajo el pelo velludo y pardo que le cubre por entero, incluso las orejas. Con una longitud de 10 centímetros, la cabeza y los huesos son muy pequeños y puede con facilidad esconderse en un agujero de 2 centímetros de anchura.
Su habitad se encuentra en vastas extensiones llanas de la tundra, donde las raíces retienen ciertas cantidades de hierba, hojas y musgos en descomposición que, entre hielo y deshielo de año en año, constituyen una capa movible por encima del suelo helado, formando mamelones llenos de rinconcitos, de huecos y de grietas, algo parecidos a una esponja. Aquí, tras un ligero trabajo de adaptación instalaran los lemmings sus nidos, de unos 10 centímetros, redondos como pelotas. Los mismos están formados de las plantas saxífragas, y los más suntuosos están revestidos de pelos de zorro o de caribú.
El lemming se nutre esencialmente de hojas, hierbas, raíces y líquenes y para arrancarlos, cortarlos y roerlos tiene los dientes en forma de hojas de sierra. De preferencia o comerá en su madriguera, pues sólo bajo tierra halla su seguridad este indefenso animal.
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