Arne Naess, recientemente fallecido a los 96 años, era el filósofo más conocido de Noruega. Su concepto de ‘Ecología’ ‘profunda’ sirvió para enriquecer, tanto como para dividir, a los diferentes movimientos ambientalistas. Alpinista empedernido, Naess vivió durante una cuarta parte de su vida en una cabaña en lo más alto de un monte al sur de Noruega.
Arne Naess propugnó la idea de que la ecología no debía limitarse únicamente al lugar que el hombre ocupa en la naturaleza, sino a todas y cada una de cuantas partes integran la propia naturaleza, y siempre contempladas desde una base igualitaria, dado que el orden natural posee, en sí mismo, un valor intrínseco que trasciende los valores humanos.
Naess instaba siempre a los movimientos de orientación ecologista a «proteger al planeta no sólo en beneficio del género humano, sino, también, en beneficio del propio planeta, a conservar los ecosistemas sanos por el mismo hecho de hacerlo».
En opinión de Naess, los que pensaban que los grandes problemas ecológicos se podían resolver en el entorno de una sociedad industrial y capitalista tenían un ecologismo «superficial». Había que entender que era la sociedad en sí misma la que había causado la crisis ecológica planetaria.
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