
En la isla de Bastoy se encuentra la “cárcel verde” en Noruega, no tiene alambradas, muros infranqueables ni celdas. En la isla de Bastøy, los presos aprenden a vivir en armonía con los demás y con la Tierra. Es en los campos, el aserradero o pescando como se preparan para su puesta en libertad.
La prisión produce su propia electricidad, con la ayuda de un panel solar instalado por los reclusos, también dispone de huertos para el cultivo ecológico y granjas donde cuidan de vacas, cerdos, ovejas y gallinas. La otra fuente de alimentación al encontrarse en una isla, evidentemente es la pesca.
El lugar es idílico. La isla, declarada reserva natural, está situada en el fiordo de Oslo, a alrededor de 70 km al sur de la capital noruega. Más de 2,5 km2 de campos, playas y bosques, salpicados de casas de madera de colores.
Las instalaciones son de primer orden, y cuentan sin demasiados excesos con todo lo necesario para ofrecer el confort que requieren sus huéspedes, En cuanto a las actividades, a parte de las propias al aire libre de la zona, cuenta con pistas de baloncesto y voleibol. Quizá una de las joyas a simple vista, sea su comedor, sin quitarle el reconocimiento que merecen la sala de lecturas y el centro de comunicaciones.
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