
Pocos lugares en el mundo ofrecen escenarios tan espectaculares como los fiordos del oeste de Noruega. Muchos de ellos son profundos y estrechos, con montañas que se alzan escarpadas sobre el agua, y cascadas que caen de grandes alturas. Pero también podrá encontrar fiordos más abiertos y “amables”, donde ricas tierras de labranza y costas pesqueras han dado origen a comunidades muy prósperas.
La diversidad de los fiordos noruegos se puede ver desde otros puntos de vista. Durante el verano, se puede empezar el día esquiando en el glaciar Folgefonna y terminarlo nadando en el mar. Hay lugares donde los árboles frutales en flor se dan la mano con montañas cubiertas de nieve.
También se puede disfrutar del arte que ofrece la naturaleza en la cascada conocida como el Velo de la Novia o en el arte de la ingeniería que se ve en las cerradas curvas de las carreteras de Ørneveien o Trollstigen. No olvide visitar las ciudades de Bergen o Stavanger donde encantadoras casas de madera y una moderna industria naval y petrolífera conviven mano a mano.
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