
Al llegar a cualquier territorio que no sea el nuestro, son varios los aspectos que nos puede diferenciar de los habitantes locales, incluidos el idioma o la forma de vestir, pero también existen otros detalles que valen la pena tener en cuenta a la hora de planear cualquier viaje.
En Noruega por ejemplo, las personas suelen ser muy directas, no se andan con rodeos, es por ello que hay que tratar de ser muy precisos al entablar cualquier conversación con uno de ellos.
El saludo es muy cordial “de mano”, y cuando ya hay más confianza, con un fuerte abrazo; con un beso en la mejilla.
Si eres visitante, te preguntaran como te ha parecido el lugar y que tal la experiencia.
Los noruegos, son muy amables, lo demuestran más por hechos que por palabras, aunque su tono de vos es muy bajo y suave, no es que sean malhumorados, solo que se caracterizan por ser así, “tranquilos”.
La ropa no es un problema, la usan de toda clase, lo único, es asegurarnos de no entrar a algunos bares o clubes con zapatos deportivos, porque no les gusta, mejor andar con ellos en la mano.
Hay que evitar tocar el tema del comercio y de la segunda guerra mundial para no entrar en discusiones… Todo esto y mucho más, para tener en cuenta a la hora de ir a visitar el bello país escandinavo.












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