
El archipiélago de Vega, en la costa de Helgeland, comprende 1.037 kilómetros cuadrados de paisaje cultural abierto, formado por alrededor de 6.500 islas, isletas e islotes, donde la caza y la pesca se han llevado a cabo durante diez mil años.
A medida que las primeras islas se fueron poblando, el paisaje característico se fue formando poco a poco a través de la interacción entre los agricultores y pescadores, y la inhóspita pero rica naturaleza, ilustrando la capacidad humana para sobrevivir en las condiciones climáticas extremas de los países nórdicos.
En este sitio se hallan aldeas de pescadores, embarcaderos, almacenes, faros y balizas marítimas, así como tierras cultivadas y locales expresamente construidos para el anidamiento de los eider. Existen vestigios de asentamientos humanos desde la Edad de Piedra.
A partir del siglo IX, el archipiélago se convirtió en un centro importante del comercio de plumón, que al parecer llegó a representar una tercera parte de los ingresos de los isleños.
El archipiélago de Vega es un exponente del modo de vida compatible con el medio ambiente de una población de pescadores y cultivadores, así como de la contribución de sus mujeres a la recolección del plumón.
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